lunes, 23 de febrero de 2015

A Marly la amo

A Marly la amo porque es inteligente y sabe leer. Porque me increpa y me mantiene en un estado de conmoción interior y exterior, y sin embargo me deja ser y mostrarme. Es bella, vanidosa, encantadora y sabe llegar a mis sentimientos y emociones. Me acaricia con dulzura, me besa con pasión, me sonríe con ternura y luego se burla de mis estupideces. También sabe callarme y decirme Alejandro, madure. Es que uno bien niño y acomplejado por practicidad debe acompañarse de personas maduras y sin miedo, por eso Marly es un complemento para mí. Ella sabe hacer lo que me resulta difícil, por ejemplo, administrar el tiempo y el espacio… eh, ejem, bueno, debo reconocerlo, y la inteligencia, las energías, las emociones, las pasiones, el estilo… ah, sí, verdad, y el dinero también. Por eso también la amo porque ella no se anda con los rodeos que tanto me gustan a mí. Ella es el continente de mis desbordes.
A Marly la amo porque es una mujer hecha y derecha. Porque puede vivir sola si lo desea y ser feliz. Puede ser feliz sin mí, lo cual es muy importante; pero más aún la decisión que tomó de buscar la felicidad conmigo.

Puedo seguir enunciando razones, y sin embargo siempre me quedaré corto. Lo asombroso y espeluznante de amar a alguien es que uno decide amar. Y por eso a Marly la amo porque sí y punto.

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